Artroscopia de cadera

Enfermedades de diverso tipo y los traumatismos pueden dañar el hueso, el cartílago, el labrum, los tendones y los músculos. Algunas de las situaciones que más frecuentemente precisan artroscopia para ser diagnosticadas y/o tratadas son:

-Lesiones por “impingement” o pinzamiento. Impingement Femoroacetabular. Existen 2 tipos: CAM, Pincer o combinadas entre ambos. Actualmente se está viendo como ciertas formas de la articulación de la cadera pueden provocar una lesión precoz del labrum y con ello un “desgaste” prematuro de la articulación. Con la reparación de estas lesiones se puede alargar el tiempo para la colocación de una prótesis de cadera.

Osteopatía de pubis, hernia inguinal, tendinopatías de aductores, diversos problemas musculares… son algunas de las patologías con las que se suele confundir un trastorno óseo que ha estado ahí desde siempre; pero que se conoce, y no demasiado, desde hace apenas cinco años.

Se trata del choque o pinzamiento femoro acetabular (ver gráfico), una anomalía en la morfología ósea de la articulación de la cadera responsable de que el movimiento rotatorio que tiene que hacer ésta se vea limitado y acabe generando una artrosis que, a su vez, termina en la implantación de una prótesis antes de cumplir los 50 años.

 

El problema de pasar por el quirófano a una edad tan temprana para sustituir la cadera artrósica por un injerto metálico no sólo reside en las complicaciones derivadas de toda intervención quirúrgica.

 

Estas prótesis necesitan un recambio al cabo de los años (dependiendo del desgaste puede oscilar entre ocho y 15), lo que obliga a tumbarse varias veces en la vida sobre la mesa de operaciones y, además, condicionan los hábitos de vida del paciente (caminar, levantarse, acostarse, hacer ejercicio, coger peso…) para tratar de que el dispositivo dure lo máximo posible y no aparezcan complicaciones (luxaciones, fracturas o fisuras óseas…).

 

Pues bien, gracias a que ya se conoce la existencia de esta malformación -sus causas todavía no están claras, pero son atribuibles al proceso de consolidación ósea durante el crecimiento- se han podido implantar procedimientos terapéuticos cada vez menos agresivos.

De esta forma, ya no es necesario abrir una incisión -que por pequeña que sea puede medir seis o siete centímetros- y, lo que es más importante, no hace falta luxar la cadera (sacar la cabeza del fémur del acetábulo para trabajar con la articulación más a la vista).

Mediante artroscopia puede accederse a esta articulación y remodelarla (limando y fresando las malformaciones hasta que los huesos recuperan su forma correcta). El resultado es una agresión quirúrgica mínima, con los consiguientes beneficios posoperatorios (menos sangrado, poco dolor y una probabilidad de infección casi nula).

 

– Cadera en resorte: Existen unos tendones que en ciertos movimientos pueden “resaltar” y provocan un ruido en la cadera, mediante la artroscopia podemos solucionar este problema.

VENTAJAS DE LOS PROCEDIMIENTOS ARTROSCÓPICOS

La principal ventaja de la artroscopia de cadera para el paciente radica en la necesidad de incisiones muy pequeñas que generalmente conllevan una menor estancia hospitalaria y una más rápida recuperación. Muchos de ellos pueden abandonar el centro quirúrgico el mismo día de la operación. Además, las pequeñas incisiones ofrecen la posibilidad de obtener un resultado estético más apetecible, sobre todo en zonas expuestas del cuerpo. Sin embargo, recordaremos e insistiremos de nuevo en el hecho de que los pacientes que se sometan a cirugía artroscópica pueden tener diagnósticos muy diferentes y condiciones particulares previas que condicionarán su estancia en el hospital y su tiempo global de recuperación.

La información presente en la web no remplaza si no complementa la relación médico-paciente y en caso de duda se debe consultar siempre con su médico de referencia.


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