Artroscopia de hombro

La mayoría de los problemas del hombro pueden ser englobados en uno de los siguientes procesos:

A) Traumatismos. Frecuente en deportistas, pudiendo producirse contusiones, lesiones músculo-tendinosas, fracturas, luxaciones y otros tipos de inestabilidad.
B) Degenerativos. Suele ocurrir en personas de edad avanzada en relación con procesos artrósicos pudiendo afectarse las estructuras óseas y tendinosas; en ocasiones aparece a edades más precoces secundarias a fracturas articulares mal consolidadas.
C) Inflamatorios. Los cuadros más característicos son las tendinitis y las bursitis y están en relación con sobreesfuerzos o esfuerzos repetidos, siendo la edad de afectación variable. También puede incluirse en este apartado las tendinitis secundarias a las calcificaciones, existiendo diversas teorías de los motivos por los que éstas se producen. Las artritis o inflamaciones de la articulación pueden producirse por estos mecanismos o por procesos reumáticos o metabólicos.
D) Por último, existe una serie de causas más infrecuentes, pero que también condicionan un cuadro doloroso como son las infecciones, los tumores y los procesos neurológicos irradiados desde la columna cervical.

 

Todas éstas son causas potenciales de dolor en hombro, afectándose con mayor frecuencia las partes blandas más que los huesos, salvo en los traumatismos. Así, se podrá hablar de:

Tendinitis. Un tendón es una estructura que une el músculo al hueso u otro tejido. La mayoría de las tendinitis ocurren por una agresión continuada durante un periodo largo de tiempo, que va a provocar una inflamación y una degeneración progresiva. Así, los deportistas que realizan una misma actividad durante mucho tiempo (lanzadores de jabalina) o los trabajadores (levantar pesos) pueden tener problemas por una utilización excesiva. Estas tendinitis pueden ser de varios tipos:
— Agudas, están caracterizadas por un dolor hombro muy intenso, incluso por la noche, con sensación de inflamación y aumento de temperatura local, que aparecen tras un esfuerzo deportivo o laboral brusco.

— Crónicas, en éstas el dolor hombro es menos intenso, pero es constante y obliga a solicitar consulta médica. No suelen existir síntomas inflamatorios añadidos. Ocurre por procesos degenerativos de las estructuras músculo-tendinosas, habitualmente relacionadas con la edad.

— Roturas tendinosas, que pueden ocurrir tras traumatismos bruscos o por procesos degenerativos. Las lesiones del manguito rotador son las más frecuentes produciendo debilidad muscular en los límites del movimiento del brazo, aunque no son raras las lesiones del tendón del bíceps, todo ello provoca muchas veces un dolor hombro invalidante.

Tenodesis del biceps:

 

En otras ocasiones, la utilización excesiva del hombro provoca inflamaciones locales en la bolsa sinovial del deslizamiento que para tal fin existe; es lo que se conoce como bursitis subacromial y se suele asociar a tendinitis del manguito rotador. Algunas veces, y sin un motivo claro, los diferentes tejidos del hombro se inflaman y llegan a provocar un dolor y una impotencia funcional tan intensa que impide cualquier movimiento, conociéndose este proceso como hombro congelado; lo importante en estos casos es diagnosticarlo, ya que con un adecuado tratamiento se resuelve en un periodo prolongado de tiempo.

El manguito de los rotadores es una unidad funcional del hombro formado por diversos músculos (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular). Es fundamental para mantener centrada la articulación cuando elevamos el brazo.

 Tratamiento 

En general, exige modificar las actividades habituales, asociando reposo y rehabilitación; todo ello permitirá ganar potencia muscular y flexibilidad. La administración oral de antiinflamatorios no esteroideos ayudará a disminuir el dolor y la inflamación, aunque deben utilizarse con precaución por los problemas gástricos que pueden originar; cuando este tratamiento fracasa, o en cuadros muy dolorosos, están indicadas las infiltraciones en las cuales se combinan un anestésico y un corticoide; esta terapia no debe repetirse más de 3 o 4 veces consecutivas y siempre con un periodo de descanso entre ellas de 2-3 semanas; hay que señalar, que la cristalización de este antiinflamatorio en las primeras horas es muy dolorosa, incluso más que el propio dolor del hombro recomendándose la administración de bolsas de hielo durante media hora cada dos horas en las primeras 24-48 horas postinfiltración.
La artroscopia es una técnica quirúrgica en la que el cirujano es capaz de explorar la articulación con ayuda de una cámara de televisión y a través de una incisión mínima. En ocasiones permite llegar a un diagnóstico de lesión músculo-tendinosa, al cual no se ha llegado con las diferentes pruebas anteriormente señaladas, pero además permite, en el momento actual, resolver muchas problemas causantes de dolor sin tener que realizar una cirugía abierta.

Si se rompe el manguito de los rotadores, se pierde parte de la función del hombro y en individuos activos es conveniente repararlo .

 

En la reconstrucción artroscópica utilizamos anclajes transóseos para reinsertar el tendón y anudamos con nudos especiales deslizantes. En ocasiones, hay que asociar otros gestos como la acromioplastia (aumento del espacio por donde discurren los tendones) o la resección parcial de la clavícula (cuando está afectada), todo ello por cirugía artroscópica.

Al repararlo por artroscopia el paciente se beneficia de todas las ventajas de esta técnica quirúrgica(ver rodilla)

 

•INESTABILIDAD. En ocasiones, los huesos pierden las relaciones normales entre sí, bien por traumatismos o por crisis convulsivas tras epilepsia o electrocución, originando lo que globalmente se conoce como inestabilidad, pero que puede llegar a su máxima expresión en la luxación con una pérdida completa de la relación entre dos huesos. Las más frecuentes de la región del hombro son la luxación acromioclavicular, en sus diferentes grados, con el signo conocido de la tecla, y la luxación escapulohumeral que habitualmente en los primeros episodios necesita de una reducción hospitalaria, pero que cuando se hace recidivante, el paciente puede incluso reducírsela en su domicilio. En estos casos, el paciente evita movimientos que levanten el brazo por encima de la cabeza, ya que existe una aprensión y sensación de luxación; en otras ocasiones, y cuando hay fractura asociada, el paciente refiere dolor y pérdida completa de la fuerza del brazo cuando levanta éste por encima de la cabeza, en lo que se conoce como hombro muerto. En estos casos, el tratamiento definitivo será la cirugía.

 

La luxación recidivante de hombro representa el típico caso de episodios repetidos de luxaciones de hombro (más de dos). Suele ocurrir en gente joven y deportistas, por lo que su reparación no debe diferirse cuando ha ocurrido la segunda luxación debido a que, a medida que se producen, se van desarrollando lesiones más graves. Según cada caso, puede repararse mediante artroscopia o por cirugía abierta, dando ambas muy buen resultado (5-8% de reluxaciones). La técnica artroscópica  consiste en el anclaje y sutura con nudos deslizantes del rodete al borde anterior de la glenoides (es lo que denominamos lesión de Bankart).

 

En casos más complejos es necesario añadir a veces otras técnicas, como la del Reemplisage:

 

Otro tipo de inestabilidad son las lesiones del labrum superior (SLAP), las cuales suelen producirse también en gente joven y pueden repararse también con técnica artroscópica, parecida a la utilizada en el Bankart.

 

También están las luxaciones entre la clavícula y la escápula, las luxaciones acromioclaviculares, pueden ser tratadas también mediante artroscopia.

 

 ARTROSIS. En ocasiones, y sobre todo en personas de edad avanzada, el dolor es debido a una afectación degenerativa de las articulaciones que conforman el hombro, acromio clavicular y escapulohumeral; esta artritis degenerativa o artrosis produce, además, ruidos articulares anormales y una limitación progresiva de la movilidad que junto al dolor conforman todos los signos clínicos. La artrosis del hombro, al no ser una articulación de carga, es mucho menos frecuente que la de cadera o rodilla, y suele estar relacionada con fracturas intraarticulares antiguas de la cabeza humeral o de la glenoides.  El tratamiento suele ser, como en el caso de otras articulaciones degenerativas, la prótesis de hombro.

 

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